
Empezamos el recorrido por la calle Alfonso XII, bordeando el Parque del Buen Retiro.
Los terrenos sobre los que se construiría años más tarde este palacio del Buen Retiro, serían la residencia de recreo de algunos Reyes de la Casa de Austria en el siglo XVII.
En su gran mayoría pertenecían a la Orden de los Jerónimos, que fueron comprados por el valido del entonces rey, el Conde Duque de Olivares, para donarlos a su rey Felipe IV.
Este parque consta de 4 magnificas puertas que contemplamos con admiración, aunque muchas de ellas las tenemos vistas de todos los días:
Puerta de Madrid, en la calle O’Donnell.
Puerta Real, con una rejería impresionante y con vistas directas al parque mirando a la Puerta de Alcalá, y Plaza de la Independencia. Fue una de las primeras puertas que se abrió al público en tiempos de Carlos III.
Puerta de Murillo, ubicada en la calle Alfonso XII con una espléndida rejería, se localiza cerca del Museo del Prado.
La Puerta más impresionante que tiene este Parque del Buen Retiro es la Puerta de Felipe IV. Construida como todas en granito de la Sierra de Guadarrama, formada por arco triunfal y flanqueada por dos cuerpos laterales y pilastras dedicada a Mariana de Neoburgo segunda esposa de Carlos II el último rey de la Casa de Austria.

Casón del Buen Retiro, cerrado solo para consultores de arte.
Salón de Reinos está en restauración vestigios del palacio que quedó destruido durante la Guerra de la Independencia. Y después parte de ellos vendidos al Gobierno Provisional con el exilio de Isabel II.

La Iglesia de los Jerónimos fue construida según reza la historia por los mismos monjes en el siglo XV, que la trasladaron desde su emplazamiento primitivo en Príncipe Pío al lado del Alcázar Real por insalubridad. Hay amplias referencias de haber sido utilizadas desde los Reyes Católicos, a Felipe II que encarga su ampliación a Juan Bautista de Toledo. La monarquía la utiliza para grandes ceremonias religiosas como la boda de Alfonso XIII con Victoria de Battenberg.


Desde el año 1862 este barrio empezó a construirse con vocación señorial, sirviendo de asiento a edificios oficiales como el Museo Naval, Cuartel General de la Armada, Palacio de Cibeles, la Bolsa de Madrid etc. Hoy constituye uno de los conjuntos urbanos de mayor renombre y calidad de la ciudad de Madrid.
