
Por fin ha llegado nuestro esperado fin de semana, esta vez me ha tocado hacer de guía por mi querida y bonita tierra. Salimos el viernes 15, día de San Isidro en Madrid.
Con expectativas de mal tiempo iniciamos nuestro camino a Langa de Duero 58 ilusionados senderistas, para seguir las rutas del Cid, previa parada técnica en Boceguillas. En Langa del Duero nos esperaba la guía para enseñarnos su Iglesia, soportales castellanos, un lagar con las pertinentes explicaciones y su banda de música que nos recibió tocando pasacalles. Pasamos por su puente de doce ojos sobre el Duero, bastante caudaloso.

Comenzamos nuestra ruta de unos 10km hasta el Monasterio de la Vid, paseando paralelos al rio Duero y observando la plenitud de la naturaleza, que nos sorprendió con la salida brusca de un corzo que sirvió de susto para algunas senderistas y para el pobre corzo también.

Después de este bonito recorrido por plena y florida naturaleza llegamos a la Vid, donde pudimos comer al aire libre y posteriormente visitar el monumental monasterio, con sendas explicaciones del guía.

Continuamos viaje hacia Covaleda donde teníamos el hotel, para recobrar fuerzas y descansar para continuar al día siguiente.
Después de desayunar copiosamente, salimos hacia la Laguna Negra con nuestro estupendo autocar, pudiendo subir y aparcar a 300m de la deseada Laguna, donde disfrutamos del incomparable paraje, que la naturaleza nos ofrece. El descenso al aparcamiento se hizo unos andando y otros en bus unos dos km.
Con las pupilas dilatadas por lo visto y después de reponer fuerzas con algún torrezno que otro continuamos camino hacia el bonito y pintoresco pueblo de Vinuesa, pudiendo disfrutar de sus edificios blasonados y pintorescas calles, así como de la fabulosa iglesia del Pino, su patrona, donde un amable paisano licenciado en historia del arte nos ofreció una generosa explicación de su arte. Pasamos sobre el puente sobre el rio Revinuesa y continuamos camino hacia nuestro acogedor hotel, donde después de comer y descansar un rato, continuamos nuestra apretada agenda, visitando el fabuloso claustro de San Juan del Duero, donde nuestra querida y admirada Margarita nos dio todo lujo de detalles sobre sus arcos y capiteles románicos.

Por un agradable paseo seguimos caminando al lado del rio Duero y pasando por el arco del San Polo llegamos hasta San Saturio, patrón de Soria y ermita excavada en la piedra, desde donde se aprecia la curva de la ballesta tan cantada por Machado, continuamos camino disfrutando de unas preciosas vistas, llegando al paseo de San Prudencio, que transcurre por la muralla y puerta de Navara, sin mas tiempo volvemos al hotel a cenar y descansar.

El domingo, último día de nuestro feliz viaje, después de desayunar dejamos el hotel Covaleda donde recibimos un trato exquisito y muy amable.
Nuestra dirección el rio Abión (con B), afluente del rio Ucero, donde disfrutamos de un bonito paseo organizado por nuestro querido Pablo, volviendo a disfrutar de bonitas vistas, recorriendo sus hoces y pudimos hacer gala de nuestras dotes atléticas al tener que saltar una valla de piedra que se interponía en nuestro camino para llegar al Burgo de Osma, última escala de nuestro bonito viaje.
En el Burgo de Osma disfrutamos de tiempo libre para poder visitar su catedral, antigua universidad o para tomar una merecida cerveza o vinito acompañados por los ricos torreznos, después de una comida un poco prolongada en el tiempo regresamos a Madrid sanos y salvos gracias a la prudencia y buen hacer de Cecilio nuestro conductor y con la satisfacción de un fin de semana muy disfrutado en buena compañía./p>
Concepción Martínez

